BLOG DE BEATRIZ GRACIELA MOYANO "Bienvenidos a mi nuevo desván"

UN BLOG DE BEATRIZ GRACIELA MOYANO
"BIENVENIDOS A MI NUEVO DESVÁN"
A todo aquel visitante de éste mi nuevo desván les
doy la bienvenida, un nuevo refugio a la nostalgia,
siempre en la búsqueda de oscuridades lumínicas
que me habitan y se escabullen de mi propio Yo.
Lugar donde pretendo volcar fragancias y colores en el cántaro de sentipiensos.

jueves, 24 de octubre de 2013

AUTÉNTICA


 AUTENTICA     












Lo importante no es lo que han hecho de nosotros
sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros…
Quien es autentico asume la responsabilidad por ser lo
que es y se reconoce libre de ser lo que es.
Jean Paúl Sastre


Libre de vivir al amparo de la luna, cada día puede ser un eclipses o un poema de nostalgias   de amor, o rosario de desventuras, vida auténtica de pies descalzos sobre la grama verde en el frescor que sube desde las plantas hasta el mismo centro florecido, aromado dentro de los latidos, estallido de tres colores que se fusionan y aparean con el mismo sol que brilla en el corazón, eso es el Amor, que soporta hasta las piedras que lastiman, todo en la maravilla del ser, lesiones de aprendizaje. No sé odiar, no aprendí, por más saña empeñada en destruir  puentes de unión irreversibles, por más necedad e hipocresía confundida que persista en dibujar jardines donde la aridez se vislumbra de lejos, el destino siempre encuentra las almas entre las nubes. Puedes dar y compartir sin amor, pero no puedes amar sin dar y compartir, por eso no soy rival de nadie. El amor altruista da cabida al crecimiento y a la libertad. El amor egoísta sólo produce al estancamiento. Cuando el amor se da en forma incondicional toda respuesta es bienvenida y nunca hay necesidad de perdonar. Ser auténtica tiene algo que enamora, pero no puedes celebrar siempre, en contrapartida los elementales te pintan de luz. El amor es siempre poderoso, no ata, no ordena, no posee, el amor libera. No puedes ser feliz sin ser tú misma quien viva tu vida, hay una profunda satisfacción interior que en ocasiones niegas, pero ser amado y amar llena el alma de estrellas, una mismo se librera y sin darse cuenta comienza a brillar. Reconoces la actitud, la asumes con responsable sonrisa agradecida, solo así te acercas a tu propia esencia. Vivir siendo tú misma, con autenticidad, puede arrastrar inmensa carga, temporal o momentánea, pero siempre habrá una compensación al final de las nubes, que te eleven para abrazar a tus quimeras.


Beatriz Graciela Moyano 




sábado, 19 de octubre de 2013

ARENAS DE OTOÑO


ARENAS DE OTOÑO

La vida desde siempre fue irreverente, la miró de soslayo con soberbia, desde que era una niña y se sintió amilanada. Con saltos y en vuelo rasante de gaviota pescó algunos triunfos, que cuelgan de su cabellera rizada, ahora las muecas del destino lastiman de forma indeleble, perenne y algunas flores se niegan al asombro en depredados jardines y partirá en viaje de descanso aprendiz. En las playas de dunas ariscas, será arena para el reposo cansino de alguna estampa sombría y taciturna. Arenas a los pies de huellas mojadas, del cuerpo tendido al sol del pensamiento para hundir el rubor, el desaliento o la vergüenza. La humillación la hizo sentirse arena tibia callada, con la modorra del atardecer otoñal que se aproxima y se hará largo de ausencias. No tiene soledad, la busca desesperada, su mente se aísla en compañía, huir, desvanecer entre el gentío a las arenas que esperan en noche solitaria, que refresca y rejuvenece, deseos de soledad en la noche de lagartos hundidos y silencios. La mañana del día después aletargada seguir en fantasías de arena gruesa que castiga en vientos, que duele en la piel sensible, excitable, dibujando sombras en playas penitentes, con los desguarnecidos muertos del olvido en los rojizos tintes de un otoño que se desprende sin comenzar la ardua tarea deshojadora, la nieve quiere adelantar el curso del tiempo y ésta nieve claudica en arenas de caracolas marinas deshechas con aureolas de espumas retraídas, arenas solitarias esquivando deseos confusos, como huellas de cangrejo en su andar desprolijo, ladeado, con sus pinzas afiladas que no solo sirven para inmovilizar a su presa, paralizarla, en resonante tamborileo usará también para el ritual de cortejo y apareamiento, que observará fascinada, siendo arena, brillando al sol de sus enojos con la vida, se mudará de las costas al desierto penetrante, viajando en el viento sin ponerse freno a la hora de enfrentar a las tormentas, pagar el precio a las decisiones es la consigna y recoger los frutos regalo del cielo al final del camino. Conocerá los sitios dorados de abundancia y a los avatares reunidos que reinan en sus templos. 




Beatriz Graciela Moyano
Rosario-Santa Fe
Argentina

viernes, 18 de octubre de 2013

LA RAZÓN EN REBELDÍA





LA RAZÓN EN REBELDÍA


Bostezando lánguidamente tristezas, exhalando planes inconcretos que soñó un día, sustraída de las fantasías de la memoria, la encuentra la razón en rebeldía. Como le explica pesares, si quiere analizarlo todo, como le dice que muere un poco cada vez que entierra una gardenia azul marchita del jardín maravilloso de sus sueño ocultos. El vaivén ácido de los días espera las diamantinas aguas que cual cascadas de sangre purificantes la bañen e inviten a flotar radiante de sol tibio en ellas y desde allí mirar pasar a la felicidad con sonrisa casi burlona y ese aire bella reina soberana que la irrita, sorprenderla y de un zarpazo feroz, ansiosamente prenderse de su cola, azul alada y permanecer aferrada a ella cual perla en evolución a su casquillo encantado, para que la lleve a experimentar sus andanzas y osadas aventuras. Tan solo un rato vestirse de locura, con tintineantes collares brillantes, bajo el pálido fulgor de la luna, sacudirse en su veloz y entusiasta viaje esas estructuras paralizantes que la habitan, desnuda loca, violeta y rosa con flores amarillas, los cabellos al viento despojados del blindaje absurdo y cruel de su armadura. Musitar a su oído: felicidad quiero quedarme contigo, liberarme en los días de sol, dando rienda suelta a la libido. Ser feliz no está tan mal, a juzgar por tu delirio. Vas emanando zafiros y exhalando algunos lirios, dame un poco de locura para pintar en mis muros, de rojo los corazones, de verde los pensamientos y un poquito de violeta transmutando los olvidos. Con solo pensar un instante, tan solo rozando cordura, vuelve y se interna en la selva falaz, solitaria emboscada en la esquina, tapiada de verde irreal, mascarada repleta de espinas. Suavizando la brisa hostil, un zorzal la está esperando, con tibia tonada de trinos la desdicha sin letra ni llanto. Suena a coro celestial, cuenta su historia cantando, en tonos pasteles claros, melodías va pintando. Lo mira, la ve y su canto se vuela de rama en rama para aletear a la otra, y a otra va su canto, a otro árbol más frondoso acompañando sus pasos, bebiéndose las ausencias los misterios albergados. Adicta melancolía siempre fuiste de su mano. Hoy la razón se revela al desolado letargo y se niega a complacerla, se hunde con deshojados sueños aferrados, en la ciénaga profunda de sus bostezos lánguidos.

miércoles, 16 de octubre de 2013

MADRUGADA Y TRASTORNO

La locura o el tormento de llamarse nada: Juan M, Carrasco

MADRUGADA Y TRASTORNO


Complot de alucinadas imágenes, desquicio, rayado horizonte y el humo de la rota sensatez, las alteradas facultades mecen monstruos, fantasías, absurdos como sombras que asombran, las marimoñas se ven orquídeas de colores desconocidos entre amorronados rojos y azul-naranja, la luna es aureola de sol opacada por nubes que semejan palomas o halcones, los leones se ven gatitos indefensos buscando la dulzura de las madres que acicalen sus pelajes, todo gira en torno a una senil discordancia, como quién oye llover, escucha truenos, ve los reflejos de los rayos quebrando el cielo y cuando sale a mojar sus pies su piel se calcina de sol radiante, asustado se repliega, entonces confunde noche con día, se pregunta y responde su afuera con imprudencia, hacia el adentro de un pozo oscuro lleno de imágenes deformadas, encuentra un lugar donde aliarse con la razón en reunión de sensaciones y sentimientos, asimetría salvaje, la razón ausente no viene, no escucha, se recuesta sobre las plumas de todos los pájaros muertos mucho antes de apagarse los trinos. Peregrinar inútil desatino, cansancio, solo la facultad del soñar se sostiene en la soledad como la más amable de las compañías.



Beatriz Graciela Moyano

Octubre- 2013-

miércoles, 9 de octubre de 2013

TRATO DE QUERERME



                               


















TRATO DE QUERERME




Me sigo los pasos desde la mañana con la misma modorra que bajo la escalera. Llego hasta la esquina de las renuncias donde por años fui feliz, esquivo las cajas llena de recuerdos en oferta, miro de reojo la vidriera sin cambio en semanas, hay sol y la poda de los ficus dejó a los vidrios desprotegidos del villano de lenguas de fuego, que se encarga de sacarle el color hasta las ganas, a dos pasos de aquí está la puerta y si haces dos pasos más a la izquierda, la calle, que lleva a todos o a ningún lado, trato, trato quererme, de no asustarme de mis pensamientos de ser tolerante con mi mente, tengo que quererme dicen, dicen se amable contigo misma, eso dicen, cuida tu cuerpo, es tuyo dicen y recuerdo las palabras de alguien "Todas las cosas que verdaderamente me gustan hacer, son inmorales, ilegales o engordan" bueno, no tanto como inmorales, ni ilegales, pero hacen daño o engordan, sí. La noche es mi esclava y yo la suya, es irremediable, enciendo un cigarrillo, ¡ah! si, es cierto que estoy tratando de quererme, cuidar mi templo donde escucho el campanario de mis propios reproches. Harta, harta de las reglas que nadie cumple y obligan, saturada del freno a los pasos que no dejan entrar a los sentimientos al soñar ¡hasta olvidar!, igual nada es indeleble, todo se borra, y me di cuenta de ello cuando la promotora de Avon me vendió el mejor labial a prueba de que sé yo, de todos modos lo había comprado con la ilusión del mejor beso, que se durmió en un verano, se congeló en invierno y aún no florece en esta rara primavera.


domingo, 6 de octubre de 2013

EL ÁRBOL DE LA VIDA





EL ÁRBOL DE LA VIDA







El árbol que es la vida y la vida como un árbol y en él. Como tubérculo exuberante, la mágica silvicultura de alguien, sana, cura, en oscuro inframundo sus raíces, va trepando días, años con algunas dichas de vida y el tibio aliento de quimeras, con fuerza abrasadora, nudos en cortezas de esperas, resbalando trechos en desespero, trenzando lianas de escape hacia las nubes en la más profunda soledad. El bosque de cipreses absorbió sentimientos, la resina fue alimento de cactus y coníferas debilitadas, sus propias vísceras se han disgregado, desvanecido en misticismos, conectando filigranas de letras vencidas, advierte que han dejado de unir cielo y tierra por infortunio, obstinación y ceguera en la frágil morada de un dios magnetizado, sobre valuado en sus dones de noble predominar. La piel se hizo jirones en el reino de la brisa, devoró las ideas por nada, arde de prisa en la falacia de los jueces, escala buscando amparo en el árbol frondoso de la vida concreta, regalo del cielo sus altas ramas, nido de estrellas al divisar sin soñar, amar en escalas mecida de luna, florece en caricias de seda su primavera, con hojas de brillo verde esperanza de los sin nombre. Savia, sangre fluyendo plena de ilusión, la sonrisa mana mágica, copos de razón y Ser. Detrás de un olvido el ceibo florece rojo pasión insólita, en supuesta primavera que llega con amnesia de lejanos vínculos extraviados entre ramas y hojas crujientes de un monte canjeado a la cordura. Refugio de luz estrecho y compacto como la tierra donde se aferran las raíces en sincronizadas coincidencias, la lealtad de un lazo ciego, nada más, nada menos. Ahora es preciso quedarse quieta, muy quieta, se escucha crujir la rama seca, amenaza, frena el latido su corazón herido de nostalgias, cierne el pecho un desprendimiento y el temor acecha con pérdidas irremediables, es sentir de cerca la muerte en la mitad de un todo.




Beatriz Graciela Moyano