BLOG DE BEATRIZ GRACIELA MOYANO "Bienvenidos a mi nuevo desván"

UN BLOG DE BEATRIZ GRACIELA MOYANO
"BIENVENIDOS A MI NUEVO DESVÁN"
A todo aquel visitante de éste mi nuevo desván les
doy la bienvenida, un nuevo refugio a la nostalgia,
siempre en la búsqueda de oscuridades lumínicas
que me habitan y se escabullen de mi propio Yo.
Lugar donde pretendo volcar fragancias y colores en el cántaro de sentipiensos.

martes, 30 de octubre de 2012

SIN PREGUNTAS


SIN PREGUNTAS

De pronto la luz se apagó en el lugar, nada fluía en ese punto que les cuento, el foco no enfocó! el sol no brilló, las manos no se deslizaron sobre las huellas únicas reconociendo la esencia de la vibración inconfundible y produjeron desazón, se vieron las ramas caer hasta tocar las  raíces como niño que desea regresar al útero tibio que lo abrigó hasta abrir los ojos a esta vida que si no es un valle de lágrimas se le parece bastante, pero amanece...que no es poco, como dicen por ahí. El ojo visor que todo lo ve determina bajar el párpado adormeciendo hasta los tiempos, esos tiempos de los cuales hablaron los profetas y ahora muchos susurran en eco. Reinicio en las esferas donde la incandescencia se exprese y restablezca el contacto con la verdad, fulmine la hipocresía dejándola caer en vértigo al expandir su resplandor de confianza florecida y mansa, que nadie necesite garras para defender lo que ama, esa evolución esperada que no sea sueños ni ilusión, que el pensamiento nos haga desplazar en el espacio sin tiempo y sea tan cotidiano como cada amanecer o como el proceso certero y magnífico del pimpollo hasta la rosa y su tersura del color que le tintes. Pero aun no sucede el cambio de conciencia, buscan en el silencio la razón de las razones de los sombríos sucesos, nadie pateó el panal pero igual salieron picoteados, espantados y con averías, no sirvió la sincronía en esa unión, se desgastó como la suela de los zapatos en la maratón insensata de andar arrastrando pena. 


Beatriz Graciela Moyano
30-10-2012

domingo, 28 de octubre de 2012

INVENCIBLES














INVENCIBLES



Hay una forma de sentir ese atávico poder, el embrujo que ejerce una noche sin luna, es consumar la unión de las almas, después de sumergirse en los ojos del otro, reflejarse en ellos, sentir el sabor excitante de sus destellos que hablan en el idioma de ese brillo, que dicen, que cuentan la historia vencida de cada poro de esa piel que está ahí, borrando en ese preciso instante cualquier vestigio antiguo, toda forma de ayer. Y será esa la sensación de hundirse sin salvación, los quiero colmados de deseos, mordiendo suavecito lo que ya no sea un sueño, ni ansias, ni abismo oscuro de distancias, derrumbando muros de imposibilidades posibles, si esos quiero son ciertos en deseos de someterse al asombro del tacto en las caricias, de las texturas del pelo al correr entre los dedos, que le transmitan la piel toda el rictus indescriptible del amor que quema y devora, funde y enseña a volar. Ellos se sentirán invencibles e ignorarán las leyes y los reparos de los quieros procaces, que a veces quieren, como llegar a las orillas remando, navegando mares y así borrar las sombras de los árboles, del cobijo de otros soles en la rosa carmesí, símbolo de todas las rosas del jardín de los sueños y los ensueños, de toda la ternura causal de pasiones y vigencias plenas y de las íntimas vibraciones que son en los encuentros de los que aman y si acaso en ese encanto de verse a los ojos dejaran desvanecer como humo en el aire, el perfume, los colores y el sentido de tocarse las manos por la emoción del latido contra la pared del pecho... se hará poesía.



Beatriz Graciela Moyano

miércoles, 17 de octubre de 2012

TE EXTRAÑO VIEJO MÍO








TE EXTRAÑO VIEJO MÍO





Tanguero de esencia pasional, un morocho de arrabal que fue de vicios, milonga, burros y otras yerbas, vino tinto allá en sus tiempos mozos, que abandonó después en su reposo pa´ complacer a la mami en sus rezongos y no avergonzar a las muchachas, así decía. Un cigarro ajado ahí, en la oreja, sin prender pues consumió más de la cuenta, pero lo lucía así, como hábito aquerenciado mientras jugaba naipes con los que después fueran sus yernos, era imagen y estampa oriyera , que del lunfardo hiciera gala y labia de academia. Soñador, emotivo y buen amigo, compinche fiel, como un tango, con fuelle de nostalgias se fue un día, dejando desvalida mi existencia, como te extraño viejo, maestro de mis letras, tus libros me acompañan en estos días. Como un letargo gris viene tu nombre a esta hora en que la vida me duele con tu ausencia, a esta hora en desencantos e ingratitudes que vos de amar y dar, también sufriste tanto. Entonces tus manos eran fuertes, rudas de laburo y sangre caliente y seda en las caricias a tus quereres. Fuiste de esos que se van pero se quedan pegados a la piel y más adentro, en tu herencia que no fue material ni tan ilustre, para el que observa las cosas desde afuera. Hace tiempo has partido, no sé dónde, que lugarcito le dio Dios a tu alma en su reparto, pero un día de estos te sorprendo, porque a decir verdad… no creo falte tanto. Tal vez muy pronto me enseñes las cadencias, de un tango bien bailado, arrabalero, es una clase que me debes, viejo mío, además hay otras cosas que me pasan, quiero contarte, tener una charla con vos...¿sabés? me estás haciendo falta.



Palabras del idioma o dialecto lunfardo, tanguero




Labia: facilidad para dialogar




Canyengue; Arrabalero de baja condición social, bailes con muchos cortes. Con ritmo estilizado.




Oriyera: arrabalero de las orillas




Arrabal: barrio de extramuros donde alguien canta o baila un tango.




Burros: Caballos.




Compinche camarada, amigo, compañero, cómplice, ayudante, secuaz,




Laburo: Trabajo.

miércoles, 3 de octubre de 2012

ACONTECERES






ACONTECERES

A pesar de cumplirse el tiempo en que las frutas maduran y asumen esa textura tierna de colores brillantes y jugos sabrosos, también las flores se abren a la luz del sol mostrando sus coloridos atrayentes, la primavera no parece enterarse del feliz acontecimiento, se ha quedado prendida a las incesantes lluvias y algunas mañanas heladas que dejan las imágenes estáticas, sonríe con sonora burla el rey de la oscuridad que desea los grises para ocultarse en sus sombras, la luna cómplice de las promesas de playa mira de soslayo guardando las promesas de arenas volátiles, entonces las manos de la doncella se quedan vacías, vacías de avíos, para compartir locuras entre candelabros de bronce recién lustrados y velas azules chorreadas, la llama ya no enciende y no habrá después en el amor que bostezó su sueño aburrido de espera, aunque regrese para revivir aquellas promesas, las frutas se hicieron pasas agrias, han perdido su miel y las flores marchitaron sin ser cortadas para la mesa en que se enfrió el té servido. Porque ese día que lo esperó perfumada para esa cita que jamás tuvieron ella escuchó el canto de una calandria a las cuatro de la tarde y supo que ese trino hablaba de presagios, sintió también que el reloj de péndulo detuvo su cadencia en la pared aún tibia de amor que ya no espera, junto a la chimenea candente de las ilusiones, marchitas como las flores de una primavera de olvidos. Tiempo atrás gustaba de sus silentes sermones, del rezongo adulto, padre, para llamarla a la realidad, cuando la adolescente desplazaba a la mujer de sonrisa aparente y tenue, de seria doncella y no le importaba, lo seguía besando, amando y contando sus lunares de la espalda, hasta quedarse dormida sobre su pecho, donde anidó en silencio y se bebió de un sorbo cada sonido y color del paisaje que nunca miraron amanecidos, volvió a echarle su tibio aliento y lustró luego con su vestido las dos palabras dulces y salvajes talladas en el bronce, que fueron su tortura.