BLOG DE BEATRIZ GRACIELA MOYANO "Bienvenidos a mi nuevo desván"

UN BLOG DE BEATRIZ GRACIELA MOYANO
"BIENVENIDOS A MI NUEVO DESVÁN"
A todo aquel visitante de éste mi nuevo desván les
doy la bienvenida, un nuevo refugio a la nostalgia,
siempre en la búsqueda de oscuridades lumínicas
que me habitan y se escabullen de mi propio Yo.
Lugar donde pretendo volcar fragancias y colores en el cántaro de sentipiensos.

sábado, 18 de abril de 2015

ABRIL









Sobre el río quieto, se ve el azul de un cielo atrapado por el encanto, fascinado cielo de luna roja reflejada en el agua temblorosa, cae en las pupilas de la inmensidad, Abril se enciende, se exalta, todo sucede en un instante, hasta que las nubes pasan un velo de tul al rubor mágico de luna eclipsada. Abril tiene esos desconciertos que sacuden el alma un rato, como a las ramas del álamo y su robustez, la banda migratoria de congos azulinos, cae la tarde y se escucha un cuchicheo ensordecedor hasta que las aves duermen. Abril también duerme después recostado entre hojas vencidas y cuando despierta al alba, dibuja otro cielo de lluvias y sol trepando un arco-iris en degradé de tenues colores, profundo y ágil se desplaza Abril entre sueños, no hay sonidos ni aromas estimulantes capaces de desvelar el arrullo secreto de este mes y su hechizo, hoy aquí y allá son y están las lluvias, viajando e intercalando mojadas ternuras los treinta días, estremeciendo la piel de Abril. Se entrega a los cambios repentinos la estación dorada de hojas, solo el espíritu es, en su lecho crujiente, donde el rojo y naranja reinan, mi reino. Abril le cuenta a los ojos algunos sorprendentes sucesos, como a la luna roja, los tordos azulinos en los álamos. Medio Abril queda atrás y la segunda parte avanza en el tren de las nubes por esos campos mojados de olvido. Lentamente fue despojando la intrepidez que galopa el tordillo de sus años blancos, de los tantos abriles enredados entre hebras de plata. La aburrida sensatez se acompaña de las mal queridas limitaciones, todo es y no, en el Abril de hoy, donde hubo un río ancho y bravío, ahora la calma aniquila utopías, la seducción reposa tras los muros apuntalados, se mece con apacible indiferencia.