SIN SONIDOS (Reflexión)
Sin sonidos, la noche transita calma, vacía de estridencias que en el día exasperan, allí se encuentra el "yo" con su verdadera esencia, en lo profundo del ser, la frecuencia vibratoria se hace más pausada de la que actuaba en conexión con las voces... y fluye el pensamiento. Es bueno saber callar, es cierto... y escuchar es una virtud fundamental de todo aquel que peregrina aprendiendo. La mente viaja, nada, camina, vuela, entonces aparecen los peces, los caminos y los pájaros y pueden ser canción o poema, caricia, beso, demanda o súplica, todo sin sonidos que turben la presencia sincera de la conciencia, a veces estimula y otras tortura hasta que llega la claridad. El reposo de la voz da lugar al latido y en ese compás no hay discurso ni lema, hay armonía silenciosa y puede ser ese el punto donde se encuentre la inspiración. Pero nadie es tan grande como para aseverar donde se halla la inteligencia o valía de sus semejantes, ningún mortal está capacitado para discursar al respecto. Cada artista, escritor o poeta es también un humano único e irrepetible y sus cualidades poseen la diversidad misma que ostenta su género. En él está el dar, darse con toda su alma y sapiencia, y los receptores de sus obras, más el tiempo que transcurra, recogerán la sustancia o permanecerán en el tumulto de anónimos, valiosos o triviales que pululamos los caminos de las letras.
Beatriz Graciela Moyano
Mayo-2015-
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